La respuesta sencilla y conocida es porque matamos las ansias –el famoso “mono”- comiendo. Pero ¿acaso no podríamos en vez de comer sentarnos a leer un buen libro, tocar un instrumento musical si supiéramos, aprender un oficio, ver una buena película? En fin, mil pasatiempos otros que no significan calorías, y por lo tanto kilos. […]

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