El pasado viernes 9 de octubre se anunció la concesión del Premio Nobel de la Paz 2009 al Presidente de los EEUU, Barack Obama. Una decisión arriesgada que ha generado lógicas reacciones de sorpresa e incluso de rechazo. El propio Obama ha reconocido que no lo merece todavía.

Sin embargo, la concesión puede valorarse positivamente si se interpreta, no cómo un reconocimiento, sino como una medida de presión, es decir, como una llamada a la acción de los responsables políticos para afrontar los desafíos a los que la humanidad se enfrenta en este siglo, como el desarme nuclear y la lucha contra el cambio climático.

Desde esa perspectiva, el premio parece una decisión valiente que antepone la necesidad de actuar con urgencia, ante problemas como el cambio climático, a la garantía que supone premiar una obra ya realizada. Lo que la humanidad se juega en la próxima Convención del Clima, que tendrá lugar en Copenhague, del 7 al 18 de diciembre (COP 15, http://es.cop15.dk/), es demasiado importante para desaprovechar cualquier ocasión de presionar sobre los responsables políticos… incluso con esa felicitación anticipada (y exigencia implícita) que representa la concesión del Premio Nobel de la Paz de este año.

Y no ha sido únicamente el Nobel de la Paz: también el de Economía, concedido por primera vez a una mujer, Elinor Ostrom y a Oliver E. Williamson, destaca investigaciones centradas en la gestión eficiente de recursos y la economía sostenible.

El Comité Nobel muestra así de nuevo, tras el premio concedido en 2007 al Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y a Al Gore, su determinación en incidir en la situación de emergencia planetaria, porque, como señalaba su presidente, “La acción es necesaria ahora, antes de que el cambio climático quede totalmente fuera de control de los seres humanos”.

Pero sea cual sea la valoración de cada cual a los Nobel concedidos este año, todas y todos nosotros podemos contribuir al logro de un acuerdo satisfactorio en Copenhague. Podemos, como ya hemos señalado en boletines anteriores, adherirnos a la campaña de Naciones Unidas “Seal the Deal” (www.sealthedeal2009.org/) y apoyar la campaña “TckTckTck, Cuenta atrás, camino a Copenhague” (tcktcktck.org/). Y ahora podemos también sumarnos a la iniciativa de Avaaz (www.avaaz.org), consistente en “inundar a Obama con cientos de miles de mensajes (…), presionándole para que en los próximos meses transforme la esperanza en acción”. Basta entrar en la web, firmar la petición a Obama y reenviarla después a nuestros colegas y amigos.

Iniciativas similares pueden promoverse –ya lo están siendo- dirigidas a los gobiernos de nuestros países para que contribuyan al logro de acuerdos eficaces por un futuro sostenible. ¡Merece apoyar estas iniciativas y contribuir a crear un clima de implicación ciudadana!