La vida eterna es un mito, pero una alimentación hipocalórica, asociada a una actividad física regular, ¡podría aumentar la longevidad! Pero ojo, estos consejos deben manejarse ¡con extrema precaución!

Actualmente, en los países ricos, las afecciones cardiacas, los accidentes cardiovasculares y cerebrales y el cáncer son las cuatro principales causas de muerte prematura. Ahora bien, se ha demostrado que la alimentación y el sedentarismo favorecen la aparición de estas patologías. Por lo tanto, una dieta hipocalórica permitiría prevenir su advenimiento y, por ende, prolongar la esperanza de vida.
Comer menos para mantenerse joven

Muchos investigadores norteamericanos han sometido a ratones, ratas y monos a regímenes bajos en calorías y a ejercicio físico regular. De manera global, estos experimentos han mostrado que los mamíferos que siguen una dieta y una vida activa viven más y tienen menos probabilidades de desarrollar cáncer, arterioesclerosis, diabetes y enfermedades autoinmunes. Además, las facultades cognitivas, evaluadas por sus capacidades de evolución en los laberintos, son similares a las de los animales jóvenes.

La extrapolación de estas conclusiones a los humanos está a sólo un paso. Resultados prometedores corroborados por el estudio de las estadísticas sanitarias chinas. En efecto, el régimen nutricional de los chinos se caracteriza por ser hipocalórico, y como consecuencia de ello los índices de muerte prematura por enfermedades cardiovasculares y cáncer en esta población son inferiores a los de Estados Unidos y otros países ricos. De ahí que su esperanza de vida sea mayor.
Bajo control médico exclusivamente

Pero no es cuestión de seguir una dieta hipocalórica así como así, ya que hacerlo tiene sus riesgos, sino que el régimen debe equilibrar cuidadosamente todos los nutrientes esenciales para el funcionamiento del organismo: aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas y minerales y aportes energéticos. A menos que se sea un experto es imposible saber combinar estos elementos de manera adecuada.

Además, ha quedado comprobado que las personas mayores tienen necesidades nutricionales equivalentes a las de los adultos activos, de manera que si comen de forma desequilibrada pueden sufrir desnutrición. Este fenómeno es uno de los principales responsables de la morbilidad y mortalidad en este segmento de la población.

Si el secreto para mantenerse sanos está en el plato, entonces es importante acudir al médico para que pueda recetarnos una dieta adaptada a nuestra edad y estado de salud.

Publicado el 7 April, 2011
por en Salud. Etiquetas: .

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