Si los medicamentos tradicionales no te sientan bien, descubre la homeopatía. Aquí tienes los motivos a favor y en contra de esta terapia.

A favor

Toda la terapéutica homeopática, tanto en su metodología como en sus medicamentos, carece de efectos secundarios, al contrario que con los fármacos tradicionales. De hecho, éste es uno de los motivos por los que cada vez más gente acude a este tipo de terapia. “Por ejemplo, los ancianos, quienes, generalmente, tienen que tomar varios medicamentos a la vez para distintos problemas; o los que padecen procesos musculares o reumáticos, que acaban hartos de tomar antiinflamatorios y destrozándose el estómago”, ejemplifica uno de los expertos en la materia, el doctor Romero.

Lo mismo, y por las mismas razones, sucede con las mujeres en periodo de embarazo y lactancia, tan limitadas en los tratamientos convencionales para superar cualquier enfermedad. No hay limitaciones en su uso. Quizás sólo una, como en cualquier otro medicamento: debe recetarlo un médico cualificado. Por otro lado, hay homeópatas más predispuestos que otros a indicar algún tipo de alimento que hay que evitar. Por ejemplo, el café, y quizá otras infusiones que pueden interactuar con el preparado, como la menta poleo, o el dentífrico mentolado.

Otro punto fuerte de esta disciplina: se preocupa de la salud integral del paciente y tiene vocación preventiva. Por lo general, el médico especializado en homeopatía transmite a su paciente buenos hábitos de vida que ayudan a mejorar su salud. Cuanto más sano está, más preparado tendrá el sistema inmunológico para combatir las enfermedades que surjan. Según el doctor Romero, “lo que está claro es que no se cura un cáncer, el sida o una tetraplejia pero, a veces, tampoco se cura con la medicina convencional, y, en este caso, los homeópatas aseguran que sus medicamentos pueden ayudar de otro modo, aliviando dolores o compensando efectos secundarios”.

Los milagros no existen con ningún tipo de medicina y, por supuesto, tampoco con remedios naturales. Sin embargo, si ya lo has probado casi todo para quitarte esa candidiasis tan molesta o el estreñimiento leve, tal vez ha llegado el momento de que pruebes la medicina alternativa.

En contra

El debate acerca de la eficacia de la homeopatía es agrio y tan largo como los 200 años que lleva inventada. Y lo que queda. Éstos son algunos peros que se plantean:

Las Dosis son ínfimas.
“Se estima que un 40% de los fármacos homeopáticos que se venden tienen muy poca concentración”. Son declaraciones de Javier Armentia, presidente de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Es decir, aunque las plantas fueran curativas, no quedaría nada de ellas en la píldora que se tome porque la fórmula consiste en diluirlo en otra sustancia y en una proporción mínima.

Sólo efecto placebo.
“Placebo” es cualquier sustancia que carece, por sí misma, de acción terapéutica, pero que cura a un enfermo si éste la toma convencido de que la sustancia posee esa acción. Juan Carlos López Corbalán, doctor en Farmacia, explica: “Lo que hacen los homeópatas es dedicar mucho tiempo a cada enfermo. Hay personas que necesitan información y mimo,más que un producto complejo”.

No cura problemas graves.
Otro de los argumentos en contra es que no puede curar, por sí sola, enfermedades serias. Javier Armentia alaba ese autocontrol de los homeópatas: “A ningún médico se le ocurriría tratar una meningitis con una disolución de un preparado de bacterias. Por suerte, los homeópatas tampoco lo hacen y, en estos casos, recurren a la medicina convencional”.

Faltan estudios.
La falta de investigaciones avaladas tampoco da credibilidad en torno a esta disciplina. De hecho, el verano pasado, la revista científica británica The Lancet, publicó un estudio que echaba por tierra la homeopatía: no existen principios científicos que consigan explicar por qué funciona.

Hay intrusismo.
No se sabe muy bien cómo se preparan los especialistas en esta terapia. A veces son másters o cursillos; otras, ramas de posgrado de Medicina. En cualquier caso, los homeópatas recomiendan que para evitar a los ‘curanderos’ hay que preguntar en el Colegio de Médicos.


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