– Dedique, mínimo, 15 minutos al día para conversar y conocer lo que piensan y sienten.

– Los hijos no sólo tienen que ser aceptados sino apreciados tal como son. Tienen que sentirse especiales sólo por el hecho de existir.

– Dé mensajes de esperanza y creencias en un ser superior, no importa a que religión pertenezca.

– Inspírelos para que tengan un proyecto de vida.

– Fortalezca la autoestima. Eso los capacita para que sepan cómo manejar las adversidades inevitables de la vida.

– No hay que sobreprotegerlos: hay que enseñar que la vida tiene obstáculos, pero que estos se pueden superar.

– Observe los cambios que presentan, como la pérdida de interés en sus actividades. Conozca su entorno y sus amigos.

– Tenga en cuenta signos comunes de la depresión como: cansancio, tristeza, falta de concentración, ansiedad, irritabilidad, cambios en el sueño, falta de apetito, manifestación de dolor o malestar sin explicación.

– Fórmelos en valores.

Los profesores deben estar atentos

Si en su clase hay algún estudiante tímido, aislado, retraído o no integrado, que no participa y se muestra apático, preocúpese: es una señal de depresión.

Reaccione ante cualquier comentario que escuche en el ambiente escolar sobre un estudiante con manifestaciones suicidas. Puede ser un rumor o un chisme, pero vale la pena tomar el riesgo de indagar.

Comunique sobre estas situaciones a los padres de familia, y oriéntelos en la manera en la que deben solicitar ayuda profesional.

El tiempo que les dedica a los estudiantes a la interacción de las ideas y al sano esparcimiento es el mejor tiempo invertido y es la enseñanza más importante.

Publicado el 18 July, 2010
por en Salud. Etiquetas: .

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