Podemos observar que en la medida en que una sociedad se integra y consolida, incuba tendencias de disociación, apenas ocultas bajo la superficie de la vida ordenada y civilizada. Por consiguiente, a pesar de la búsqueda incesante del ser humano por la felicidad, ésta no es alcanzable de forma permanente dentro de la civilización. Freud señala que es el principio del placer el que impone este objetivo imposible en la vida. Con ello confirmamos que el hombre no pude ser feliz, ya que la creación no tiene como plan que el hombre sea feliz. De acuerdo con este autor se puede advertir que: “Tal como nos ha sido impuesta, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara excesivos sufrimientos, decepciones, empresas imposibles. Para soportarla, no podemos pasarnos sin lenitivos. Freud nos habla de tres tipos de lenitivos: el primer tipo son las distracciones poderosas que reducen nuestra vida miserable en el planeta, el segundo tipo son las satisfacciones sustitutivas que la reducen y el tercer tipo son el consumo de drogas que nos hacen insensibles al dolor y a la vida pesada que llevamos. Sin embargo, así como existen tres tipos de lenitivos para hacer más llevadera la vida, Freud expone que hay tres fuentes invencibles que producen el sufrimiento: dos son naturales y uno es de orden social. La primera fuente está relacionada con el superpoder de la naturaleza que se manifiesta en los casos de terremotos, temblores, y en todos aquellos fenómenos naturales contra los que nuestra cultura no nos asegura ningún tipo de protección. La segunda fuente está relacionada con la fragilidad de nuestro cuerpo, ya que a pesar de dietas, cuidados, ejercicios y todas las recomendaciones de los especialistas e incluso la intervención de los cirujanos plásticos la decadencia y la enfermedad ponen fin al vigor de nuestro cuerpo. Finalmente, la tercera fuente se origina en la sociedad y se revela en la incapacidad de las instituciones sociales para regular y armonizar las relaciones entre la población civil, es decir, no se puede poner fin a la desigualdad económica, a la corrupción, a la injusticia, etc. Esto explica la permanente confrontación social, a veces sutil y a veces violenta. Se puede concluir, por lo tanto, que el concepto de cultura propuesto por Freud considera que la cultura no ha logrado del todo proteger al hombre frente a esas tres fuentes de sufrimiento.

Publicado el 25 June, 2010
por en Salud. Etiquetas: .

Imprimir artículo

Otros artículos