En el año 2000, según cifras de la OMS, 470 000 mujeres padecieron en el mundo de cáncer de útero, y en 1996, 233 000 mujeres murieron por esta causa,  lo cual representa el 10% de todos los cánceres diagnosticados en mujeres.
Por ejemplo, Colombia, de los 4196 casos de cáncer diagnosticados en 1999 en personas de todas las edades, el 16,4% correspondían a cuello uterino, ubicándolo como la principal localización de cáncer y la principal causa de muerte por neoplasias en la población femenina.
Estudios epidemiológicos han establecido una fuerte asociación entre el cáncer de cuello uterino y los comportamientos sexuales, entre los que se puede identificar la edad temprana de inicio de las relaciones sexuales, la multiparidad, diversas enfermedades de transmisión sexual, y también la baja cobertura de los servicios de salud.
En la actualidad, la solución del problema consiste en adoptar un programa de control integral, basado en tres elementos: los  factores de riesgo que pueden provocar la enfermedad, la detección precoz a través de la citología y el tratamiento oportuno.
Estas, prácticas preventivas se han venido ofertando a mujeres en general, alcanzando una amplia aceptación. y reduciendo la muerte en un 80%. Los servicios de atención primaria están, por tanto, llamados a jugar un papel cada vez mas activo en el diagnóstico precoz de la enfermedad a través de prácticas que lleven a la aplicación de los conceptos de promoción y prevención con amplia participación comunitaria.

Ejemplo 2. Estrategia Poblacional
En los últimos años el dengue común o clásico (DC), el dengue hemorrágico (DH) y el choque por dengue muestran un incremento en Colombia que amerita priorizar su atención. Mediante intervenciones integrales esta atención debe acomodarse a los nuevos conceptos de promoción de la salud, prevención de la enfermedad, vigilancia y control de factores de riesgo ambientales.
Por ejemplo el país registró un total de 17.389 casos clínicos de Dengue Clásico en 1990, y 20.322 en 1999, pero hubo años como el 1998, con 57.956 casos . Colombia tiene una extensión total de 1.138.000 km2 de los cuales 900.000 km2 se encuentran por debajo de 1.800 m sobre el nivel del mar, estas últimas extensiones y son regiones de riesgo ya que allí conviven 20.000.000 habitantes con el Aedes aegypti, único transmisor confirmado del dengue en Colombia.
La transmisión de los virus del dengue es intra y peridomiciliaria, predominantemente urbana, y debido a las altas densidades de poblaciones, de mosquitos y humanas. El problema se ha intensificado recientemente por la agudización de la situación de orden público en el campo y la falta de suministro de agua potable, que obliga su almacenamiento en recipientes destapados, y la falta de recolección de basuras como llantas, botellas, tarros, etc. Todos ellos conllevan la multiplicación de los vectores.
La educación sanitaria es el factor protector más poderoso en las enfermedades transmitidas por vectores y tiene como objetivo lograr que la población adopte hábitos y prácticas que reduzcan el riesgo de convivir con los mosquitos, como recolección de inservibles y lavado periódico de albercas, y adopte además conductas de autocuidado, como el uso de mosquiteros, anjeo en puertas y ventanas y repelentes. Se requiere, además, el mejoramiento en el suministro de agua potable en cantidad, calidad y regularidad para eliminar el uso de depósitos de agua.

Ejemplo  3: Estrategia de Alto Riesgo y Poblacional.
A mediados de los años ochenta se reconoció que el SIDA, síndrome de inmunodeficiencia adquirida, era una crisis mundial. En 1986 la OMS  estimó que había 100.000 casos de SIDA en el mundo y de 5 a 10 millones de casos de infección por el VIH, el virus de la inmunodeficiencia humana que causa el SIDA.
Más de 60 millones de personas han sido infectadas por el VIH en los últimos 20 años, y aproximadamente la mitad de ellas se infectaron entre los 15 y los 24 años de edad. Actualmente casi 12 millones de jóvenes están viviendo con el VIH/SIDA. Las mujeres jóvenes tienen varias veces más probabilidad de ser infectadas por el VIH que los hombres jóvenes. Estas estadísticas subrayan la urgente necesidad de abordar el VIH entre los jóvenes.
Los jóvenes adolescentes son especialmente vulnerables a la infección por el VIH, ya que su desarrollo social, emocional y psicológico esta en formación; en esta etapa  experimenta formas de comportamiento, a menudo peligrosas. Por lo cual, programas sobre educación sexual son un avance trascendente para la formación integral de los adolescentes. Se debe brindar información orientada a la prevención de embarazos o de enfermedades de transmisión sexual, y también  formar en valores positivos sobre una vida sexual segura y responsable. Además, pueden mitigar los daños entre los consumidores de drogas inyectables, por ejemplo, mediante un amplio acceso a equipos de inyección estériles, y el tratamiento de las drogodependencias
Un grupo poblacional especial a tener en cuenta son las jóvenes embarazadas, a las cuales se les debe brindar una atención particular, luego que se le ha diagnosticado la enfermedad, para emprender las medidas necesarias para evitar o minimizar el problema en su hijo. Se puede, por ejemplo, ofrecer  acceso a las pruebas del VIH (detección temprana), y tratamiento oportuno, además de la asesoría y seguimiento.


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