En el post anterior intentábamos aclarar que un estado de ánimo triste no era una depresión y que para definir un cuadro depresivo necesitábamos que éste se prolongase durante un tiempo determinado.

Hoy vamos a conocer un poco los síntomas que definen un cuadro depresivo:

– La tristeza, sin duda, es el síntoma clave. Pero dicho estado de ánimo triste o irritable ha de persistir durante la mayor parte del día, y durante la mayoría de los días del período en cuestión. Por lo tanto, una sensación de tristeza puntual ocasionada por una película o un programa evidentemente no se podría catalogar como depresión. Ni siquiera estar desanimado algún día en concreto (típico de los domingos por la tarde).

– Se entiende como anhedonia la incapacidad de disfrutar o mostrar placer por ciertas actividades, como ir al cine, al teatro, pasear… Ni que decir tiene que, si un día no nos apetece ir al cine, no podemos catalogarlo como depresión.

– Con el estado deprimido, la persona pierde el apetito, con lo que suele perder peso. De todas formas, una vez más, hablamos de una pérdida de peso mantenida durante unas semanas al menos.

– Insomnio: Típicamente, en un estado depresivo, el insomnio suele ser por despertares precoces frecuentes. Esto consiste en despertarse antes de tiempo durante toda la noche, sin llegar a descansar lo suficiente. No confundir con el insomnio de conciliación, más típico de los estados ansiosos. Ver información sobre el insomnio.

– Astenia: Entendiendo como tal el cansancio al realizar la actividad habitual, sin que haya una causa aparente que lo justifique. Como vimos en el artículo “Me siento muy cansado últimamente” (parte II),  siempre que un paciente explica agotamiento de unas semanas o meses de evolución solemos hacer una analítica general que permita descartar una anemia o un trastorno en tiroides, por ejemplo. Si todo es normal, hemos de pensar en la causa anímica.

– Sentimientos recurrentes (es decir, que se repiten a lo largo del tiempo) de inutilidad y culpa.

– Disminución de la capacidad intelectual: Muchas veces se debe a que, en un cuadro como el depresivo, la persona apenas atiende a su entorno, y su capacidad para recordar cosas queda severamente “tocada”. En gente mayor, por tanto, toma importancia diferenciar una depresión como causa de un deterioro cognitivo, de un cuadro de demencia (Alzheimer, vascular, frontal…)

– Pensamientos recurrentes de muerte o ideas suicidas. La simple ideación respecto al suicidio no tiene excesiva importancia a la hora de actuar ante un paciente supuestamente deprimido. Pero sí la tiene cuando, tras preguntarle si ha planificado algo al respecto, el paciente es capaz de relatar un plan completo para llevar a cabo la tentativa. Cuidado en esos casos.

Por: Dr. Francisco Marín (Atención primaria).

Publicado el 18 February, 2010
por en Salud.

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