Interesante artículo el aparecido hace unos días bajo el título ‘El uso compulsivo de Internet podría asociarse a depresión’. Algo que a priori sirve para el ocio, para la diversión y el entretenimiento, resulta que puede dar lugar a un cuadro de desánimo mantenido.

El estudio que demuestra esta aseveración, y que próximamente será publicado en la revista “Psycopathology”, fue realizado por la Universidad de Leeds, en Gran Bretaña y se considera el primer gran estudio con jóvenes occidentales (1319 personas de entre 16 y 51 años) que intenta relacionar depresión y adicción a Internet.

En cuanto a la adicción, ante todo, hemos de definir qué es la adicción a Internet.

En el siguiente enlace encontrareis un Test que nos permite saber si somos o no adictos a la red. ¿Estáis seguros que la red no os tiene enganchados?

En la clínica observamos muchos casos, sobre todo de jóvenes, que cuando están deprimidos también pasan muchas horas frente al Internet. ¿Qué debemos hacer? Cada vez tendremos más personas que usen Internet como parte de su vida diaria. Los hay que trabajan muchas horas a diario en Internet. ¿Acaso estas personas están deprimidas? No lo creo

Sinceramente, no creo que el culpable sea Internet. Esto es como las drogas. Pongo un ejemplo real: la marihuana (Cannabis) tiene efectos terapéuticos, el control del glaucoma, pero que la gente abuse de ella es otra cosa. Exactamente lo mismo pasa con Internet.

Y volviendo al estudio, en relación con la adicción, los investigadores pudieron comprobar que muchos usuarios se conectaban de manera compulsiva a Internet, hasta el punto de llegar a sustituir el relacionarse con otras personas en la vida real por hacerlo mediante chats o redes sociales. Constataron también que muchas personas tenían serias dificultades a la hora de controlar el tiempo que pasaban conectados, hasta el punto de dejar de lado sus actividades habituales. Además, se dieron cuenta que estas personas pasaban más tiempo navegando por sitios web de contenido sexual, de juegos y de comunidades en red.

Pensemos que, para hablar de depresión, se han de cumplir una serie de síntomas y signos durante un período más o menos prolongado (ver criterios de tiempo para definir una depresión en el siguiente enlace). Por lo tanto, estamos hablando de un cuadro mantenido, crónico por así decirlo.

Y como conclusión: podemos decir que el uso excesivo de Internet podría catalogarse como una señal de alarma respecto a tendencias depresivas por parte de la persona. Igual que con el huevo y la gallina, no se sabe qué fue primero: si la depresión que comportó a la persona el aislamiento y engancharse a Internet, o bien fue la adicción a Internet la que puso de manifiesto una depresión. Tanto monta, monta tanto. Lo cierto es que ambas patologías mentales parecen ir de la mano.

Por: Dr. Francisco Marín. (Atención primaria)

Publicado el 11 February, 2010
por en Salud.

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