Los opiáceos actúan básicamente sobre el SNC y el intestino, y su uso crónico ocasiona la tolerancia y dependencia farmacológica. La aparición de esta última viene indicada por el síndrome de abstinencia opiácea (SAO).
Uno de los principales opiáceos es la heroína. Los pacientes con dependencia a la heroína suelen sufrir trastornos ansiedad y depresivos, y complicaciones somáticas graves como hepatitis B y C, infección por el VIH o la “reacción fatal aguda”, responsable de las muertes tras su consumo. Para paliar sus efectos se está potenciando el desarrollo de tratamientos sustitutivos, sobre todo con metadona, y el de las estrategias de reducción del daño (harm reduction).
El tratamiento farmacológico consta de dos fases: fase de desintoxicación y de prevención de recaída. Está última es muy importante puesto que el trastorno por dependencia de opiáceos es una enfermedad crónica y recidivante.
La cocaína, que se extrae de la planta de coca, es la segunda droga ilegal más consumida en España, después de los derivados del cannabis, y su consumo va cada vez en aumento. Puede además consumirse como hojas de coca, pasta de coca, clorhidrato de cocaína o como cocaína base (“crack”).
Las acciones de la cocaína sobre el SNC dependen de si el consumo es único y aislado o bien es crónico. Las principales complicaciones psiquiátricas relacionadas con su consumo son las crisis de pánico, los episodios maníacos y depresivos, y psicosis a menudo con síntomas paranoides. Además, origina numerosas complicaciones físicas graves que pueden llegar a ser letales, sobre todo si se administra por vía intravenosa (infección por el VIH, hepatitis B y C).
Los dos principales abordajes terapéuticos son los tratamientos que modifican la respuesta de la cocaína en el SNC y los que impiden que la cocaína llegue al SNC.
Las drogas de diseño o drogas de síntesis han sido sintetizadas en laboratorios clandestinos para consumo recreativo, no médico. Los tres grupos mayores son los análogos del fentanil, de la petidina y de la anfetamina.
Uno de los derivados de las anfetaminas más popular es el éxtasis o MDMA, que aumenta la transmisión serotoninérgica, a través de la estimulación directa de la liberación de serotonina, la inhibición de la recaptación de serotonina y la estimulación selectiva de los receptores 5-HT2. También estimula la liberación de dopamina.
Los derivados de la planta del cáñamo son el hachís, la marihuana y el tetrahidrocannabinol puro. Su efecto depende de la cantidad de delta-9-THC que contienen. La tolerancia es frecuente pero es poco habitual la pérdida de control y la necesidad de solicitar tratamiento de deshabituación, que por otra parte tampoco tiene un tratamiento específico, sino sintomático.
La cocaína es otra droga bastante consumida y que actúa sobre el SNC y sobre el psiquismo provocando episodios depresivos, crisis de pánico, epidodios  maníacos y psicosis paranoides. El tratamiento está enfocado a modificar la respuesta del organismo ante la droga y también a evitar que ésta pueda afectar al SNC.
En España las feniletilaminas o derivados de las anfetaminas son las drogas de síntesis más utilizadas. La más popular es el éxtasis (MDMA), que ocasiona complicaciones psiquiátricas como la crisis de pánico, insomnio, depresión, ansiedad, alteración de memoria y psicosis paranoide. Las secuelas físicas son el golpe de calor, cardiovasculares y hepatitis tóxica.
Luego tenemos la benzodiazepinas que son uno de los grupos de medicamentos más prescritos en la práctica médica y como vimos en el módulo del alcoholismo además de utilizarse para tratar el síndrome de abstinencia del alcohol se usa también en el tratamiento de la ansiedad, del insomnio, como control del estado epiléptico y como sedante preoperatorio. Las benzodiazepinas deprimen la actividad mental, reducen el estado de alerta, alivian la tensión y la ansiedad, así como también inducen sensaciones de calma y relajación. Estas sensaciones  de calma pueden ser vivenciadas como placenteras. Sin embargo en personas que no son ansiosas, las benzodiazepinas generalmente no producen  sensaciones positivas de placer o bienestar. Esto es lo que explica en buena medida que no sean populares como drogas recreativas.En dosis altas funcionan como inductores del
Los pacientes que suelen desarrollar dependencia a estas sustancias generalmente son alcohólicos, ansiosos crónicos o que padecen de insomnio lo cual conlleva a que se abuse de ellas. El consumo crónico de éstas pueden ocasionar dependencia física y síndrome de abstinencia. El tratamiento incluye desintoxicación, técnicas de reducción de ansiedad y prevención de recaídas.

Publicado el 18 January, 2010
por en Salud.

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