Según cifras de la OMS en el año 2005, 40.3 millones de personas convivían con el VIH en el mundo.

La reacción de estrés agudo asociado al VIH, aparece en un individuo tras la notificación de la seropositividad o cuando, tras de estar en un periodo de tiempo como portador asintomático, es informado de la progresión de la infección hacia el síndrome de inmunodeficiencia humana.

El curso de los trastornos adaptativos asociados a la infección por VIH es en general benigno con una buena respuesta a las estrategias de información y de apoyo.

En el diagnóstico de los trastornos afectivos en los estadios asintomáticos del VIH deben tener más peso los cognoscitivos de la depresión que los síntomas somáticos.

El tratamiento del VIH-SIDA es muy complejo en razón a los múltiples factores que inciden en el mismo. Ya que es importante tener en cuenta que la enfermedad con lleva todo un proceso dinámico. Al principio puede presentarse de manera asintomático  pero a medida de la evolución de la enfermedad (dx, desarrollo agudo y proceso crónico) va a vincularse con diferentes estados psicológicos de la persona que la padece. Es importante además tener en cuenta las características propias de la enfermedad, la estigmatización social, la idea suicida, muchas veces la incapacidad o minusvalía que puede generar y los problemas del orden personal, familiar y emocional . Las incidencias  sobre nuestro ser, nuestra integridad personal, cuerpo, mente, social, laboral, y sobre todo la alteración al proyecto de vida que venimos desarrollando y el cual nos motiva a la vida.

Actualmente, los pacientes infectados por el VIH presentan una buena esperanza de vida gracias al tratamiento antirretroviral. Por eso, los clínicos pueden estudiar de forma más específica las manifestaciones neuropsiquiátricas en el paciente seropositivo. Algunos pacientes presentan un deterioro cognitivo atribuible a una cascada neurotóxica provocada por el propio VIH en el sistema nervioso central. Un gran número de pacientes infectados por el VIH pueden presentar a lo largo de su enfermedad rasgos depresivos. Esta categoría de alteraciones psiquiátricas tienen un diagnóstico difícil por la existencia de factores de confusión neurovegetativos asociados a la infección por el VIH. A causa de la mejoría de la calidad de vida, es primordial el estudio y seguimiento de las alteraciones neuropsiquiátricas en los pacientes infectados por el VIH. Podemos clasificar las manifestaciones clínicas relacionadas con el sistema nervioso central en:

Complicaciones neurológicas. y complicaciones psiquiátricas.

En los pacientes con VHI hospitalizados, son muy frecuentes los síndromes depresivos.

El riesgo suicida es mucho más frecuente en los enfermos de sida que en la población general, existen factores como: presencia de depresión mayor, abuso de drogas/ alcohol ,sentimientos de desesperanza y antecedentes de tratamiento psiquiátrico y de conducta suicida que son factores que se asocian más.

Los trastornos maniacos aparecen en los estadios más avanzados de la enfermedad y se ha podido comprobar una evolución posterior e la demencia en varios casos.

La psicosis es un trastorno poco frecuente en los pacientes seropositivos. Se han descrito algunos casos en el contexto de alguna medicación antirretroviral, como efavirenz y ganciclovir.

La recuperación de los cuadros de delirium no es completa si se superpone a una demencia, además existen predictores clínicos para el desarrollo de la demencia como son:anemia, menor indice de masa corporal, la edad avanzada, y la presencia de un síndrome constitucional antes del diagnóstico de Sida.

Numerosos estudios señalan la importancia y la efectividad de los antidepresivos tricíclicos en los pacientes infectados por el VIH-1 y con trastornos depresivos

Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina muestran una buena eficacia para el tratamiento de la depresión, con un menor número de efectos secundarios que los antidepresivos tricíclicos.

Ferrando y cols. compararon paroxetina, fluoxetina y sertralina a las seis semanas de tratamiento en un estudio con 33 pacientes seropositivos y con síntomas depresivos . No hubo diferencias significativas entre los tres grupos.

En Europa la prevalencia de demencia en los pacientes de VIH-SIDA es de un 7.8%. La edad, el sexo femenino y la pertinencia al grupo de riesgo de usuarios de drogas intravenosas son factores de riesgo para el desarrollo de la demencia.

Publicado el 15 December, 2009
por en Divulgación, Salud.

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