Investigadores en Reino Unido han declarado que puede existir cierta relación entre el volumen de consumo de cafeína en diferentes productos (café, té, chocolate y bebidas energéticas) y la predisposición a alucinar visual o auditivamente.

Las situaciones de tensión durante la vida cotidiana producen altos niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés. Así mismo, cuando se ha consumido cafeína en exceso también se liberan grandes cantidades de esta hormona, lo cual podría potencializar el efecto.

Sufrir alucinaciones es considerado normal en algunas personas. Se sabe que el 3% de la población en el mundo puede alucinar sin que esto sea signo de enfermedad.

Un consumo moderado de cafeína no debe rebasar los 300 mg/día; sin embargo, algunas personas bajo presión o en medio de una situación desagradable pueden rebasar estos límites y sufrir alucinaciones.

Este efecto no es generalizado y es sabido que mucha gente puede incluso tolerar niveles bastante más elevados a los recomendados sin padecer ningún síntoma negativo.

Ver la página oficial del estudio en la Universidad de Durham (en inglés)

El café, bendita droga. Lo dicen los escritores.

Yo doy un voto a favor y hablo bien de él. Lo apoyo con pensamientos de gente famosa, sus comentarios lo dicen todo. ¿Acaso a alguien lo obligan a tomarlo?

A pesar de sus miles de años, se siguen discutiendo sus ventajas y desventajas. Quizá el debate principal sobre el café surge a raíz de su principal componente: la cafeína, estimulante que se encuentra en las semillas y que aparte de estimular al sistema nervioso tiene propiedades laxantes y diuréticas.

Sin embargo el café tiene algo que lo hace la bebida más consumida del mundo. Bien lo decía el dramaturgo y novelista francés, Georges Courteline: Se cambia más fácilmente de religión que de café. Quizá el secreto radique en el poder adictivo de la cafeína, en las pilas que nos pone cuando lo tomamos. Sin embargo muchos huyen de estas “pilas” porque les altera demasiado, a tal grado de no dejarlos dormir, ponerlos temblorosos, etcétera. Lo decía el autor de los tres mosqueteros, Alejandro Dumas: La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir.

Si se toma el café por la mañana o a primeras horas de la tarde, sobre todo, nos proporciona esa estimulación necesaria para rendir apropiadamente en nuestras diarias labores.

Opinión personal: las cosas que nos da la naturaleza no son malas, el problema es el mal uso que las personas hacemos de las mismas.

Claro que el café es un veneno lento, hace cuarenta años que lo bebo. Voltaire.

Por Carlos Gutiérrez

Publicado el 3 December, 2009
por en Divulgación, Salud.

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