En la última década el incremento de la violencia social es un hecho tan tangible como alarmante. Atentos a esta realidad, el XI Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en octubre en Santiago de Compostela, fijó en esta cuestión uno de sus argumentos centrales y la plasmó en los diferentes debates que se celebraron: violencia de género, la violencia en la infancia y la adolescencia, la relación entre violencia e inmigración, la violencia y el subdesarrollo y la violencia social. Francisco Vidal Pardo, presidente del congreso, entiende que la psiquiatría ha de buscar respuestas a este fenómeno creciente y que el desarrollo de la sociedad del bienestar puede ser una de las causas de este brote de violencia: “La posibilidad de conseguir todo lo que se desea provoca que la sociedad baje sus defensas. Esto genera la disminución de la resistencia a la capacidad de sufrimiento, lo que aumenta la frustración que deriva en violencia social”.

El violento

Conocer la naturaleza del que ejerce la violencia ha sido siempre el principal tema de debate: ¿estamos ante una enfermedad mental?, ¿se trata de mera delincuencia? Al respecto, Vidal Pardo establece las siguientes consideraciones:

1. En primer lugar se ha de observar si detrás del episodio violento hay alguna patología psiquiátrica oculta, bien conocida o bien novedosa, un tipo de enfermedad que está generándose a raíz de esta nueva realidad.
2. No hay que desdeñar el posible abuso en el consumo de sustancias tóxicas.
3. Los flujos de los movimientos migratorios “trasportan”diversas patologías psiquiátricas ajenas al medio al que se desplazan, y generan fuertes sensaciones de desarraigo.
4. Es verdad que muchos actos violentos tienen como origen un problema mental, pero de esta realidad no puede ni debe deducirse que el enfermo psiquiátrico sea violento por naturaleza. No se pueden equiparar ambos términos, sobre todo para evitar caer en el estigma

1. En primer lugar se ha de observar si detrás del episodio violento hay alguna patología psiquiátrica oculta, bien conocida o bien novedosa, un tipo de enfermedad que está generándose a raíz de esta nueva realidad.

2.  No hay que desdeñar el posible abuso en el consumo de sustancias tóxicas.

3. Los flujos de los movimientos migratorios “trasportan”diversas patologías psiquiátricas ajenas al medio al que se desplazan, y generan fuertes sensaciones de desarraigo.

4.   Es verdad que muchos actos violentos tienen como origen un problema mental, pero de esta realidad no puede ni debe deducirse que el enfermo psiquiátrico sea violento por naturaleza. No se pueden equiparar ambos términos, sobre todo para evitar caer en el estigma.

La violencia hoy

Tres son las puntas de lanza en la violencia social: ¿Quiénes son los violentos en la sociedad actual? ¿Quiénes son sus víctim

Violencia de género “Fue ella la que me provocó”

La escalada de la violencia de género y su amplio reflejo en los medios de comunicación han despertado un gran interés social. Es por ello que el XI Congreso Nacional de Psiquiatría organizó la mesa de debate Violencia hacia la mujer: ¿Relaciones de dominio?

LA VÍCTIMA

Allí se puso de manifiesto que las consecuencias para la salud mental de la víctima son claras: “la violencia de género, como otros sucesos traumáticos, generan miedo, terror e indefensión, ponen en peligro la integridad física o psicológica de la mujer”, señala Paz Corral, profesora de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco. La experta matiza que “las víctimas de maltratos pueden presentar, además de estrés postraumático, un nivel muy elevado de otros síntomas psicopatológicos, tales como ansiedad, depresión, bajo nivel de autoestima  y un nivel muy alto de inadaptación a la vida cotidiana. Este estado de perturbación psicológica les impide tomar medidas para abandonar la situación de maltrato”.

En estos casos, el tratamiento psicológico se hace “indispensable para la recuperación de todas las secuelas psicológicas y de los problemas añadidos. Éste ha de plantearse desde una perspectiva multidisciplinar en la que se valora la situación personal y social de la mujer  y se hace un plan de intervención psicológica con todos estos datos en un nuevo contexto de seguridad en el que se encuentra la víctima tras la denuncia, separación o solicitud de ayuda”.

EL MALTRATADOR

José Luis Romero es psiquiatra del Hospital Broadmoor del Reino Unido, un centro de alto riesgo que trabaja con pacientes extremos. Forma parte de un grupo de trabajo que ha puesto en marcha un estudio sobre la violencia sexual. “El objetivo de esta investigación es el de establecer si en el caso de la violencia sexual cabe hablar de delincuentes o de enfermos, siempre en función de las patologías psiquiátricas que subyacen tras un acto de estas características” señaló.

Es claro que los maltratadores no siempre son enfermos mentales, sin embargo sí presentan en su mayoría alteraciones psicológicas en el control de la ira, la empatía y la expresión de las emociones, así como en la percepción de las relaciones de pareja y la comunicación y en cuanto al concepto sobre la mujer. Algo que caracteriza a este maltratador es la negación de su conducta, eludiendo la responsabilidad de sus actos con frases como “Fue ella la que me provocó, es ella la que tiene que cambiar”; “No me di cuenta de lo que hacía”.

Maltrato infantil “¿Qué habré hecho yo para merecer este hijo?”

Se estima que un 8% de los niños españoles sufren maltrato, frente al 0,8% de denuncias registradas por el Ministerio del Interior. Los datos registrados sólo reflejan una pequeña parte del problema, así lo ha puesto de manifiesto el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, José Sanmartín, que define el maltrato infantil como “toda aquella acción u omisión intencional que causa un daño o puede causarlo a un niño”.

LA VÍCTIMA

Sanmartín hace un repaso por los diferentes tipos de violencia contra los niños y adolescentes y señala que el tipo de maltrato que más se registra actualmente es el maltrato emocional, que lo sufren 6 de cada 10 niños maltratados y que se manifiesta en frases del tipo “tú no vales nada” o “que habré hecho yo para merecer este hijo”.

Existe una forma de maltrato infantil que no se suele denunciar y que es casi “invisible” para la sociedad: el abuso sexual. Las razones de esta circunstancia estriban en que “casi todo el abuso sexual ocurre dentro de la familia”, en un ámbito íntimo, lo que provoca la existencia de “mecanismos para ocultarlo a la sociedad”. En España, esta violencia afecta a 4 de cada 100 niños maltratados, cifra que el experto considera minoritaria aunque recalcó su gravedad, ya que este tipo de maltrato suele aparejar en la víctima problemas físicos y, sobre todo, psicológicos.

Por otro lado, se refirió también al maltrato físico, que se produce en 4 de cada 10 niños que sufren maltratos y es el que más se suele detectar, y a otros menos extendidos, como el maltrato económico.

En contraste con los tipos anteriores de maltrato –en los que el agresor realiza siempre una acción-, José Sanmartín llamó la atención sobre las “negligencias y las omisiones, que son el tipo de maltrato dominante en nuestra sociedad” como no vacunar al niño, o no atender a las necesidades educativas que tiene, siempre que esto atienda a una voluntad de no hacerlo.

EL MALTRATADOR

El director del Centro Reina Sofía dijo de estos maltratadores “suelen ser personas egoístas o egocéntricas, que ven a los demás como instrumentos para conseguir algo y no como iguales. No practican la empatía, no se ponen en el lugar del otro; y además, son hedonistas: no aguantan bien los contratiempos y buscan primordialmente su placer”.

Puso de relieve que en el periodo 2005-2006, de cada 10 niños que fueron víctimas de maltrato infantil en España, en cuatro casos los agresores habían consumido gran cantidad de droga; alcohol en el caso de los hombres y otro tipo de drogas en el caso de las mujeres.
Violencia e inmigración “La maté porque era mía”

La progresiva llegada de población extranjera a España se asocia en ocasiones a acontecimientos violentos que generan inquietud social. La ‘aculturación’ -adaptación mutua entre dos culturas- es un proceso complejo que puede ocasionar reacciones disfuncionales como abuso de drogas, psicopatología y violencia. La segunda generación, los descendientes de inmigrantes, están en ocasiones más expuestos a sufrir trastornos mentales o problemas sociales ya que se sienten amenazados por el contexto social mayoritario, y las bandas de adolescentes ofrecen un sentimiento de pertenencia, seguridad y protección.

LA VÍCTIMA

Los psiquiatras advierten, además, de la proliferación de casos de violencia doméstica entre inmigrantes. En este sentido se pronunció el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), José Ginér, que señaló que, en ciertas culturas, el sentido de la propiedad no sólo la ejerce el hombre sobre la mujer, sino que es la propia mujer la que se somete al varón, al que considera como su dueño y con “derecho a maltratarla, dándole una bofetada de vez en cuando”. Añadió que las mujeres aguantan este trato en su cultura, pero cuando salen de ese entorno no lo soportan, lo que desencadena muchas situaciones de violencia doméstica.

EL MALTRATADOR

En este caso existe aun elemento que radicaliza la situación: el poco valor que a veces se da a la vida. Así lo puso de manifiesto Francisco Vidal que indica que “hay muchas culturas en las que el valor de la vida no es el mismo que se tiene en España”, y aparte de lo de “la maté porque era mía, lo de matar para ellos no es tan importante”.

Publicado el 6 October, 2009
por en Divulgación, Salud.

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