Un equipo de investigadores holandeses ha logrado sacar los colores a los oncólogos que, ante un caso de cáncer de mama con metástasis, deciden no operar y aplicar sólo un tratamiento paliativo

Esta decisión no es arbitraria; se basa en que la enfermedad es incurable, así que, ¿para qué gastar recursos y molestar al paciente con una cirugía invasiva?

Pero un estudio presentado hoy en el 34º Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que se celebra hasta el jueves en Berlín, demuestra que extirpar quirúrgicamente el tumor primario, el cáncer que ha provocado las metástasis, influye y mucho en la supervivencia final de la paciente. De hecho, las que han pasado por el quirófano viven más del doble que las que no lo han hecho. Y el porcentaje de supervivencia a los cinco años del diagnóstico está 11 puntos por encima en las operadas seguía viviendo el 24,5% que en el resto sólo vivía el 13,1%.

Los investigadores, liderados por la doctora Jetske Ruiterkamp, del hospital Jeroen Bosch, decidieron observar qué diferencias había entre las mujeres que no se habían operado y las que, contraviniendo la práctica clínica habitual, sí lo habían hecho.

Lo primero que les sorprendió fue el porcentaje de mujeres operadas: un 40%, más elevado de lo que esperaban. “Había de todo, desde mujeres que habían pedido ser operadas porque eran muy jóvenes y querían intentarlo todo, hasta algunas a las que había sido su médico el que se lo había ofrecido”, explicó a Público Ruiterkamp.

La autora no cree que su trabajo deba de hacer que, automáticamente, cambie la práctica clínica. Pero sí pide que se hagan más estudios para que, en cuanto se confirmen los resultados de su trabajo, los oncólogos se inclinen a recomendar la cirugía. Aunque no saben a qué se debe la mayor supervivencia, una de sus hipótesis que la cirugía podría reactivar el sistema inmunológico daría más peso a un cambio de protocolo clínico.

Publicado el 24 September, 2009
por en Salud.

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