Una amiga eslovena nos habló una vez, de visita por Varsovia, de la pena que le producía “el alma eslava” , o “el alma rusa”. Afortunadamente, el pueblo esloveno se independizó hace pocos años de estas ataduras. Otros pueblos (vasco, catalán, escocés, valón…) esperan su dia, que seguro que llega.

Ayer nos escontramos este texto, sobre el “alma castellanoespañola”

“Declaro que quizás, si yo fuese catalán, sería francamente separatista.

Lo poco que conozco de Cataluña, he formado opinión que es –algo también las Vascongadas– un pedazo de Europa sometido a las leyes y esclavizado por las costumbres de un país africano…

Juntos Cataluña y el resto de España se semejan al heterogéneo tipo de un carruaje, que se compusiera de un potro fogoso, lleno de vigor y de fuerza, veloz y resistente, y un escuálido y endeble jamelgo, derrengado y tembloroso, de paso tardo y respiración fatigosa.

Es un verdadero suplicio condenar al organismo joven y vigoroso, con ansias de vida, a sujetarse al régimen de un viejo caduco, cadáver ambulante que vacila y tiembla a cada paso. Es lógico y razonable que debiera Cataluña emanciparse y vivir en esfera más amplia de libertad y de progreso que la del estrecho y mezquino ideal de vida impuesto por el favoritismo español”

(Nicolás Salmerón 3r presidente de la I República española).


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