Como buenos descendientes de los españoles, los colombianos piensan que las leyes se hacen para no cumplirlas.

Por ejemplo: las normas de tráfico.
Ningún colombiano respeta la doble línea continua en la carretera, ni la prohibición de adelantamientos en curvas o cambio de rasante, ni las limitaciones de velocidad, etc.

¿Cual es la consecuencia? Muertes y accidentes constantes en las carreteras.

¿Por qué habría que OBLIGAR a cumplir las leyes de tráfico (por ejemplo)? Porque en caso contrario, ¿qué argumento tiene la sociedad para hacer que los ciudadanos cumplan con sus obligaciones tributarias, o con cualquier otra ley? ¿Por qué unas leyes se deben de respetar y otras no?

¿Y cómo se hacen cumplir las leyes de tráfico? Con controles y multas severas. No hay otro modo. Las campañas publicitarias surten el mismo efecto que las de cualquier otro producto de consumo: un bombardeo más que se diluye entre otros mil.

Hace años viajé por Suecia, país rico, civilizado, paraiso del orden, de la limpieza, del respeto al prójimo y a la ley, etc.
Aparqué mi vehículo, un domingo de mañana, con las calles desiertas, a menos de 10 m de la esquina de la calle. No había ningún otro vehículo estacionado ni ninguna prohibición. A la vuelta, tenía una multa equivalente a 500.000 pesos colombianos. ¿Por qué? Porque hay una ley de circulación (que yo conocía) que prohibe aparcar a menos de no-se-cuántos metros de una esquina, para no dificultar la visibilidad de los conductores.

Esa norma no se respeta en España, donde la gente estaciona donde y como quiere, “jodiendo” a todos los demás.

¿Cómo hacer cumplir las leyes? Es la única receta (para Colombia y para todo el mundo): multas ENORMES y constantes para los infractores. En pocas semanas se resolverían muchos de los problemas de tránsito (y se crearían otros para las administraciones públicas: lentitud insoportable del tráfico, evidencia de la mala señalización de las carreteras, mal estado de las mismas, etc.).

El ejército y la policía colombianas detienen cualquier vehículo (autobús, coche particular) constantemente e indiscriminadamente para efectuar cacheos a los viajeros, inspeccionar el vehículo, etc. Son incordios que sólo sirven para operaciones de imagen del Gobierno: para no resolver problemas diarios como el goteo constante de muertes en la carretera… ¿Cuántas cada semana?

Nunca he visto que nos detuvieran por infringir reglas de tráfico, y a menudo nos hemos cruzado con vehículos de la policía mientras cometíamos infracciones muy graves y peligrosas.

Consecuencia: falta de cohesión social, por el desprecio total a la ley (a todas las leyes).
Otro tema importante y relacionado con el respeto a las leyes es lo que llaman la “cohima” o el soborno al que se pueden prestar los policías de tráfico cuando tratan de imponer una multa… Otra muestra de desintegración social que merece comentario aparte.

(Como dice el diccionario: El cohecho -coloquialmente “coima” o “soborno”- es un delito que consiste cuando una autoridad o funcionario público acepta o solicita una dádiva a cambio de…)


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