Nos ha llegado el cuento más corto del mundo, el cuento más corto y más bonito que has leído en tu vida:

– Había una vez una muchacha que le preguntó a un chico si se quería casar con ella.

– El chico dijo “No”…

– Y la muchacha vivió feliz para siempre, sin lavar, cocinar, planchar para nadie, saliendo con sus amigas, tirándose al que le daba la gana, gastando su dinero en sí misma y sin trabajar para ninguno.

Aquí tienen el cuento, con colores y todo…

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Y hemos visto aquí un mensaje, nada menos que del Vaticano, pidiendo a los curas que no se “enrollen” –que no hablen tanta paja(rraca)–:

“Las homilías aburridas e interminables espantan a los fieles, y el Vaticano pide a los párrocos un esfuerzo de preparación y de brevedad: la homilía no debe superar los diez minutos y debe centrarse en el Evangelio del día”.

El intervalo de tiempo en que un alumno puede mantener la atención depende de la edad (y de la maestra o del maestro que tenga y la temática que le esté tratando de enseñar!), pero no pasa de unos minutos…

Las recomendaciones que se dan a los sacerdotes sirven para muchos docentes:

“La idea puede parecer simple pero, si se aplica, será revolucionaria, pues los fieles podrán recordar los temas de las predicaciones en lugar de aburrirse y desconectar cuando el párroco abordo un cuarto o un quinto tema de modo confuso.

En cuanto a la calidad de la predicación… «la homilía no debe superar los ocho o diez minutos. Es necesario que el celebrante estudie profundamente el Evangelio del día y se atenga siempre a ese texto, sin andarse por las ramas y sin perderse en palabrerías inútiles».

Preparar una buena homilía de ocho o diez minutos puede llevar dos horas, pero es tiempo bien empleado…

En Internet pueden encontrar cientos de páginas con

– Relatos MUY breves
– Chistes breves
– Concurso de no-se-qué MUY breve

¿Todo, TODO, ha de ser cuanto más breve o corto o sencillo… mejor?


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