En este enlace pueden ver un documento interesante con

INFORMACIÓN SOBRE VIRUS PAPILOMA HUMANO (VPH) dirigido a la población general

También tienen otro informe dirigido a los adolecentes, y otro más dirigido a los  profesionales sanitarios.

Les extraemos algunas líneas del primero de ellos:

Desde la perspectiva de Salud Pública, disminuir la incidencia y/o prevenir enfermedades como el cáncer de cuello de útero, producido por el Virus del Papiloma Humano (VPH), mediante vacunas, es un beneficio para la población y un reto importante para la salud pública.

El VPH puede producir infecciones de la piel y mucosas del tracto oral (boca y garganta), anogenital y respiratorio. Estas lesiones pueden ser principalmente verrugas cutáneas, genitales, de la uretra y del ano.

España, por los datos publicados, figura como uno de los países con una prevalencia más baja de infecciones genitales por tipos oncogénicos, siendo la incidencia de cánceres cervicales, según Globocan 2.002 (alrededor de 2.100 cada año), 538 muertes en el año 2.004 (INE).

El cáncer de útero represento el 8.9% de los tumores malignos en mujeres en 2.004 en la Comunidad Valenciana y un 5.8% de la mortalidad por cáncer femenino durante el mismo periodo. Cuando se analiza por tipo de tumor, en el año 2004, la tasa de incidencia del de cuello de útero fue de 6.2 y la de mortalidad del 1.9. La edad de aparición de los primeros casos del cáncer de cuerpo de útero se produce a los 35-40 años y el de cuello de útero a los 25-30 años.

La infección por VPH, es una infección de transmisión sexual, disminuyendo el riesgo con la utilización de preservativos.

Las vacunas disponibles en este momento son dos. Gardasil® que está indicada en niñas y mujeres desde los 9 años hasta los 26 años y Cervarix® en niñas y mujeres desde 10 años hasta 25 años.

La vacunación no debe contemplarse como la única y principal estrategia de prevención del cáncer de cuello de útero, ya que al no ser eficaz la vacuna al 100%, es preciso complementarla con revisiones sistemáticas y realización de citologías cada 3 años.


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