Cada día observo a lo que muchas mujeres renuncian por llegar a ser lo más parecidas a los hombres, y se olvidan de su condición de mujer.

Pienso que si fuéramos inteligentes, haríamos prevalecer esta condición y procuraríamos emplear esas diferencias a nuestro favor.

A lo largo de la carrera (Publicidad), este tema se ha tocado, en multitud de ocasiones y un profesor que nunca olvidaré dijo una vez con toda la razón del mundo

“Las mujeres realmente no son inteligentes, no están consiguiendo la igualdad, sino que se están haciendo presas de esta sociedad”

Aunque me pese, tiene razón. Por ello, desde entonces yo ante todo respeto mi condición y procuro que mi mundo se ajuste a ello, y ciertamente soy más feliz.

Afortunadamente esto esta cambiando, lentamente, pero cambia.

Como he dicho trabajo en Banca. Hasta ahora las reuniones se ponían por la tarde sin tener en cuenta nada. Ahora se pregunta y si a “alguna” (normalmente, rara vez ellos ponen excusas) le coincide con alguna prioridad familiar se cambia, sin problemas y sin ningún tipo de represalia.

En mi empresa se ha creado un gabinete de conciliación familiar, que ayuda a hombres y mujeres, y lo considero positivo.

Considero que lo que se debería hacer es comenzar por el origen y cambiar la parte que hay arraigada en la cultura, por ello los cambios deberían empezar desde la infancia, en el colegio, para sentar la base.

De nada sirve poner medidas correctoras si la mayoría de nosotros tenemos las ideas ya grabadas en nuestra mente.


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