Los colombianos no te piden que les des, te piden que “les regales”:

¿Me regala su firma?

Los colombianos no dicen, nada más entrar en un bar:

Un café, por favor” (o un tinto)

Dicen:

“¿Será que me puede hacer un favor? ¿Me puede regalar un tinto?”

(Mientras terminan de decir la frase, el pobre camarero español se desespera porque el café se enfrió 🙂 )

Tanta amabilidad resulta aun más divertida cuando, por ejemplo, te mandan un correo electrónico para que asistas a una reunión. Miren lo que me acaba de llegar (el subrayado es de El BB, no del correo original, porque sería maldad y alevosía):

La Dirección de III, invita a una reunión de carácter obligatorio a todos los coordinadores de grupos de iii, de las diferentes Facultades…

¿No encuentran alguna contradicción entre la invitación y la obligatoriedad?

Me recordó mi tierna infancia, cuando mi madre nos decía (gritando, bien enfadada!):

¡¡¡¿Queréis hacer el favor de poner la mesa???!!!

Y la “invitación” que me llegó por correo acaba con la habitual imploración a la virgen de los (dos) imposibles:

Agradecemos su asistencia y puntualidad

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