Retomando lo dicho, para ejercer la función reproductora se requiere de la unión de un macho y una hembra de la misma especie que copulen para así generar un nuevo individuo. Por el contrario, la nueva función erótica no lo requiere. Al no tener que complementar material genético alguno, las actividades eróticas que se realicen en parejas no se limitan a la posibilidad mujer – hombre ( relaciones heterosexuales) sino que se abren a las posibilidades hombre – hombre o mujer – mujer (llamadas homosexuales), es importante aclarar la licitud o validez de las diferentes orientaciones sexuales como una posibilidad que conquistamos desde el mismo momento en que conquistamos el mundo erótico en nuestra función sexual. Es este un argumento evolutivo que nos invita al respeto por la diferencia y la diversidad sexual.

Publicado el 5 April, 2008
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